Banxico mantiene tasas en 6.50% y marca su propio rumbo — pero el peso enfrenta presión
24 de septiembre de 2026 — Tal como el mercado anticipaba, el Banco de México ha mantenido sin cambios la tasa de interés de referencia en 6.50% en su decisión de septiembre. Se trata de la tercera reunión consecutiva sin ajustes, confirmando que tras la reducción de 25 puntos base en mayo, el ciclo de relajación monetaria ha llegado a una pausa prolongada. La decisión fue unánime y, lo más relevante: la Junta de Gobierno dejó claro que no seguirá de forma automática las decisiones de la Reserva Federal, aunque el diferencial de tasas se estreche y el dólar gane terreno. El peso mexicano, sin embargo, ha sentido la tensión: la moneda local ha depreciado recientemente, acercándose a niveles de $17.60 por dólar, ante la perspectiva de que la Fed suba aún más sus tasas mientras Banxico se mantiene inmóvil.
📋 La decisión: estabilidad con argumentos propios
La Junta de Gobierno fundamentó su determinación en la diferencia de ciclos entre ambas economías: Estados Unidos muestra un dinamismo que justifica mantener tasas restrictivas; México, por el contrario, no presenta presiones de demanda que exijan endurecer la política.
La inflación general ha repuntado a 3.42% en la primera quincena de septiembre —superando el 3.32% esperado—, pero la subyacente, que mide las presiones estructurales de precios, ha dado una señal alentadora al descender a 3.79%, por debajo de lo previsto. Esta dualidad —mayor inflación general por factores volátiles, pero menor presión subyacente— permite a Banxico mantenerse a la espera, vigilando que el proceso desinflacionario no se interrumpa.
El comunicado fue explícito: "La política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales". En otras palabras, el banco central no subirá solo porque la Fed lo haga; decidirá con base en la evolución interna de precios, el tipo de cambio y la actividad económica. La meta de inflación del 3% se proyecta alcanzarla hasta el último trimestre de 2027.
🔍 El diferencial que se estrecha: el verdadero reto
La postura independiente de Banxico tiene un costo visible: el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se ha reducido a 250 puntos base, el nivel más bajo en décadas. El mercado descuenta que la Fed suba en octubre, diciembre y dos veces más en el primer semestre de 2027, llevando su tasa a 4.75%–5.00%. Si Banxico mantiene la suya en 6.50%, el margen de ganancia para quienes invierten en pesos se encoge, reduciendo el atractivo del carry trade y debilitando la demanda de moneda nacional.
El tipo de cambio ya refleja esta dinámica: el par USD/MXN ha avanzado hacia $17.50–$17.60, con depreciación cercana al 1.4%–1.7% en sesiones recientes. Los riesgos identificados por la propia Junta de Gobierno incluyen explícitamente "una tendencia a la depreciación del peso mexicano" como factor que podría devolver presión alcista a los precios, mediante el traspaso de costos de importación al consumidor. Por el momento, la subyacente cede y da margen, pero si el dólar se fortalece de forma sostenida, ese margen se reducirá.
⚖️ Riesgos en ambos lados de la balanza
Banxico ha dejado claro que el panorama no está cerrado y que múltiples factores pueden alterar la trayectoria:
Riesgos al alza en inflación:
Persistencia de presiones en la inflación subyacente
Impacto de políticas comerciales de Estados Unidos o conflictos geopolíticos
Fenómenos climáticos que afecten precios de alimentos
Presiones de costos y salarios
Depreciación del tipo de cambio
Riesgos a la baja:
Menor actividad económica de la prevista en México o EE.UU.
Menor traspaso de costos a precios finales
Apreciación del peso, que ha sido tendencia durante gran parte del año
✅ Conclusión
Banxico ha elegido autonomía: mantiene su tasa, defiende que la trayectoria de inflación interna es su brújula y no el calendario de la Fed, y confía en que la pausa sostendrá el proceso desinflacionario. Es una postura valiente, pero no exenta de riesgos. El diferencial de tasas seguirá reduciéndose, el dólar puede fortalecerse y el peso enfrentará episodios de volatilidad. La clave estará en si la estabilidad de precios interna —especialmente la inflación subyacente— se mantiene firme a pesar de todo. Si lo hace, la confianza regresará; si la moneda debilita demasiado y los precios reaccionan, la decisión de no seguir a la Fed podría revisarse. Por ahora, Banxico ha marcado su propio ritmo: el mercado decidirá si lo acompaña.
