Llegó el día: SpaceX ya cotiza y marca historia, pero su valoración divide opiniones
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12 de junio de 2026 – Hoy quedará marcado en los libros de historia financiera y tecnológica: SpaceX comienza a cotizar oficialmente en la Bolsa de Valores del Nasdaq, en la que es, sin duda, la oferta pública inicial (OPI) más esperada y más grande de todos los tiempos. La empresa fundada por Elon Musk ha puesto en el mercado sus acciones con un precio de salida fijado en 135 dólares por título, aunque la inmensa demanda de inversionistas ha provocado que, apenas abierta la sesión, los valores se disparen más del 24%, cotizando ya cerca de los 168 dólares en las primeras operaciones.
Con esta colocación, la compañía busca recaudar 75,000 millones de dólares de capital fresco y alcanza una valoración total de 1.77 billones de dólares, una cifra que supera a gigantes mundiales como Apple, Microsoft o Saudi Aramco en su momento de salida a bolsa.

La operación tiene características únicas: ha reservado un 30% de las acciones para inversores minoristas, permitiendo que el público general participe de este hito, aunque el control de la empresa sigue siendo absoluto para su creador: Elon Musk mantendrá el 93% del poder de voto, lo que garantiza que la visión y las decisiones estratégicas sigan alineadas con sus planes a largo plazo, basados en la exploración espacial, los viajes interplanetarios y el despliegue masivo de su red de internet satelital Starlink, el negocio que hoy representa la mayor fuente de ingresos y crecimiento de la firma.
Sin embargo, detrás del entusiasmo desbordado y las cifras millonarias, existe un debate profundo y una división marcada entre los expertos financieros. Aunque el mercado está dispuesto a pagar un precio alto por el potencial futuro, muchos analistas advierten que la valoración actual carece de racionalidad si se compara con los ingresos, ganancias y métricas financieras reales de la empresa. Como señalaron algunos gestores, “hay una divergencia enorme entre el valor que el mercado le asigna hoy y lo que los números del negocio justifican”, ya que SpaceX, aunque crece rápido y es líder en su sector, todavía tiene ingresos y márgenes muy inferiores a compañías que valen la mitad o incluso menos.
Las opiniones entre las firmas de análisis son totalmente opuestas, lo que refleja la incertidumbre y la especulación que rodean a este activo. Por un lado, analistas de Oppenheimer han iniciado la cobertura de la acción con una recomendación de compra y un precio objetivo de 190 dólares, lo que implicaría un potencial de subida adicional del 40,7% respecto al precio de salida, argumentando que Starlink y los contratos con la NASA y gobiernos harán crecer los ingresos exponencialmente en los próximos años. Pero en el otro extremo, firmas como Morningstar lanzan una advertencia fuerte: estiman que el valor real de la empresa es apenas la mitad de lo que marca la OPI, señalando que se está pagando por una promesa de futuro y no por resultados actuales, y que cualquier retraso en sus proyectos o caída en la demanda podría corregir el valor de forma drástica.
En resumen, SpaceX ha logrado el mayor estreno bursátil de la historia, impulsado por el prestigio de su marca, sus logros tecnológicos y la fe en su misión de llevar a la humanidad a Marte. Pero para los inversores, el reto es enorme: están comprando una visión revolucionaria, pero a un precio que hoy por hoy no encuentra respaldo en sus estados financieros. La pregunta que todos se hacen es: ¿estamos ante el inicio de la mayor historia de éxito de la industria, o ante una de las burbujas de valoración más grandes jamás vistas? El tiempo, y los resultados reales, lo dirán.
